Poema 002 · Capítulo I – Misiones y su gente
La vieja plaza Malvinas
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Esas tardecitas de tibios cosquilleos
recuerdan a mi tierra cuando las veo.
Imaginándome arrullado en postal del tiempo,
descansa en silencio la plaza de mi pueblo.
Es aroma dulce a tierra mojada,
que va inundando los rincones de mi alma,
reviviendo sentidos añejados
y mil suspiros de mágicos recuerdos.
El arcoíris detrás de la villa alta,
luego de las tormentas, trayendo la calma.
Con lluvias de pantaloncitos embarrados
que solo son estelas de niños fugados.
En la cómoda de mi cuarto
fantasea un frasquito tiernamente adornado,
que conserva el aire que le he robado
del fresco césped recién cortado.
Travesuras incansables de niños inquietos,
reuniendo a vecinos y abuelos coquetos.
Locos soñadores de los tiempos imposibles,
idealizando un mundo nuevo, sin voces irascibles.
Arenero de mis dulces juegos,
con mis amigos acompañándome en los miedos;
el mate dulce y chipá cuerito,
donde siempre espero descansar contigo
Rinconcito de las pocas luces,
de noches largas cobijando amores.
Resistiendo al tiempo, al buscar consuelo,
me carga de vida la placita de mi pueblo.