Poema 014 · Capítulo II – Infancia, familia y mesa compartida

Vale cuatro a la vida

Escuchar este poema

Esta melodía y su instrumentación fue producida empleando la herramienta Producer.ai y ajustadas manualmente por el autor.

Van circulando las copas y el vino se hace a un lado. Los amigos se han juntado para una truqueada en lo del Tano. Pasan a barajar el mazo y, al fondo, escuchando un tango. Se ha repartido el juego, se agitaron las manos. ¡Falta envido me has cantado! Alcanzo a junar tu sequía, descarado. Pero mentiroso no soy: no sirvo para el engaño. No se quiere, te lo digo, con el perdón del amigo aquí a mi lado. Deja pasar el juego, viejo atolondrado, ya vendrá la segunda mano. Voy echando ojos a mis cartas: presiento el ocaso. Qué figuras tan feas, mala suerte, me lo has cantado. Ya va rodando el juego y te noto algo atrevido. Luego de la ronda pasada, sin quedarme como un cuco, sin poder mostrarte mis cartas te debo cantar el “truco”. Linda cara dibujando mi compañero, susurrando el compadrillo una sonrisa de ¡ya ganamos! Van circulando los naipes, desgraciados: tiran de pronto un velo, para sacarnos el aliento. “Quiero re truco”, me lo han gritado, ¡flor de maleducaos!. No te achiques compañero, que si piden, que anden “garroteados”. Ahí se va, tórtolos desanidados; con orgullo les muestro el ancho basto. ¡Quiero vale cuatro! No me achico, con el perdón de los paisanos. ¿Se van al mazo, corajudos? ¡Que se pierden esta mano! Sepan ustedes, mis chicuelos, que en este mundo no vayan achicando: que es buen partido andar arriesgando. Si vuelas alto y te andas cayendo, es más valeroso que nunca haberlo intentado.

Escrito por: © 2026 Arnaldo Benítez