Poema 025 · Capítulo III – Amor y estaciones del corazón
Tus estaciones
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No basta la brisa, esculpiendo la rosa,
ni el mar helado rompiendo la roca.
Como el gélido cielo que, al pasar, te toca,
sin sentido, el tiempo, besando tu boca.
No importa el invierno: me abrigo en tu sombra.
Te cobijo en mis prosas que hoy te nombran.
Con chocolate hirviendo calentaré la estrofa,
de mi poema esquivo, del que hoy te mofas.
Será hermoso el otoño de las hojas secas.
Crujiendo los pétalos rotos por tus quejas.
Salpicando, el cántaro, el agua de la alberca
para fascinarme del dorado de la estación que dejas.
Ni el cálido verano del sol que quema
llenará la hoguera de mi alma en pena.
Susurrantes cigarras de las tardes huecas
entonando conciertos al sentirte cerca.
Entre azul y verde vestiré en primavera,
regalándote el iluso cuento que hoy te espera.
Y será mi ronca voz, soplando entre las hiedras,
con un perfume tibio, despabilándote por si te enteras.