Poema 027 · Capítulo III – Amor y estaciones del corazón
Besos robados
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Hoy la noche se ha puesto a soñar,
con la binaria eclipsante, fundida en el mar.
Como luces acrobáticas de inquietas luciérnagas,
se ven dos velas ardientes puestas sobre la mesa:
cada cual, derritiendo las horas, esperando a que vengas.
Desde el monte, unos grillos, de frac, se pusieron a cantar,
estoy esperando tu mano, para ponernos a bailar.
Y así, dos comensales sentados frente a frente,
con palpitares acorazonados y sueños ardientes.
Sobre el rosado mantel a cuadros,
dos copas de vino invitan al primer trago;
y en el plato vacío, no importa qué cenemos,
solo habrá dos corazones que debemos comernos.
Y cuando la última estrella se vaya a dormir
y antes que la soñadora noche decida despertar,
descubrirás por qué las mariposas no quieren huir
cuando me acerque lentamente a tus labios,
fagocitándote la boca, con mis besos robados.