Poema 027 · Capítulo III – Amor y estaciones del corazón

Besos robados

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Hoy la noche se ha puesto a soñar, con la binaria eclipsante, fundida en el mar. Como luces acrobáticas de inquietas luciérnagas, se ven dos velas ardientes puestas sobre la mesa: cada cual, derritiendo las horas, esperando a que vengas. Desde el monte, unos grillos, de frac, se pusieron a cantar, estoy esperando tu mano, para ponernos a bailar. Y así, dos comensales sentados frente a frente, con palpitares acorazonados y sueños ardientes. Sobre el rosado mantel a cuadros, dos copas de vino invitan al primer trago; y en el plato vacío, no importa qué cenemos, solo habrá dos corazones que debemos comernos. Y cuando la última estrella se vaya a dormir y antes que la soñadora noche decida despertar, descubrirás por qué las mariposas no quieren huir cuando me acerque lentamente a tus labios, fagocitándote la boca, con mis besos robados.

Escrito por: © 2026 Arnaldo Benítez