Poema 021 · Capítulo III – Amor y estaciones del corazón
De cuatro a siete
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Cuatro de la mañana, recorriendo tu cuerpo.
Solo el embrujo, del silencio nocturno
me avisa que no se trata de un sueño:
es tu aroma a rosas y tu dulce susurro.
Cinco en punto del reloj,
tú, dormida y respirándome amor.
Te atrapo en mis brazos,
encarcelando tu corazón.
Seis horas y saliendo el sol,
cuando me miras pidiendo calor.
Te arropo midiendo tu antojo
y me muero entre tus ojos.
Por fin, las siete y a trabajar,
espero tu beso para despertar:
me abrazas tan dulce, ¡cómo olvidar!,
morirme en tus labios y no poderme marchar.