Poema 021 · Capítulo III – Amor y estaciones del corazón

De cuatro a siete

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Cuatro de la mañana, recorriendo tu cuerpo. Solo el embrujo, del silencio nocturno me avisa que no se trata de un sueño: es tu aroma a rosas y tu dulce susurro. Cinco en punto del reloj, tú, dormida y respirándome amor. Te atrapo en mis brazos, encarcelando tu corazón. Seis horas y saliendo el sol, cuando me miras pidiendo calor. Te arropo midiendo tu antojo y me muero entre tus ojos. Por fin, las siete y a trabajar, espero tu beso para despertar: me abrazas tan dulce, ¡cómo olvidar!, morirme en tus labios y no poderme marchar.

Escrito por: © 2026 Arnaldo Benítez