Poema 032 · Capítulo III – Amor y estaciones del corazón
El tren vacío
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Se oye un tembloroso y tenue traqueteo,
por el andar de un frágil corazón herido.
Pero sigo esta marcha, erguido,
como soldado que no se ha rendido.
La edad no tiene sombras ni tiene abrigo.
Es muy frío estar tan solo, tan callado y sombrío.
Salgo a buscar tus ojos por el andén prohibido,
orillando viejos rieles en mi camino.
Estoy esperando tu silueta
que salga de entre la niebla,
para que subamos sin boletos
en el tren de las cosas bellas.
Como polizones sin destino,
saltaremos al vagón vacío.
Será un viaje a lo prohibido,
sin destino y sin previo aviso.
¿Cuánto tiempo he de esperar perdido?,
fantaseando en rugosa ancianidad del tiempo,
que forjemos el futuro entre los dos,
sin vanos prejuicios, solo tú conmigo.